viernes, 16 de abril de 2010

Experimentar con animales contribuye al desarrollo de la humanidad.


Hasta hace pocos años, la expectativa de vida de los seres humanos alcanzaba los 60 años de edad; en la actualidad, en cambio, supera los 70 años de vida. Lo que ha sido posible gracias a los avances en la tecnología médica, tanto en maquinarias como en nuevos medicamentos.

Los científicos constantemente están desarrollando drogas que alivian síntomas indeseables, calman el dolor y controlan enfermedades de alta mortalidad. Una vez que los medicamentos son creados, se debe tener la certeza que serán eficaces y que no provocarán daños mayores en los usuarios. Para poder lograrlo, se deben probar y no sería lógico experimentar con seres humanos, ya que los medicamentos podrían provocar efectos adversos incluso mortales, es por esto, que se debe experimentar con animales.

El ser humano es el único animal que tiene el don de la inteligencia, conciencia y juicio moral, lo que le otorga deberes y derechos; el hombre tiene el derecho de ejercer sobre los demás animales en beneficio de las personas. Deben utilizar sus atributos en pro de la humanidad, contribuir a aumentar la calidad y cantidad de vida de hombres y mujeres.

La experimentación con animales ha sido frecuentemente fuente de crítica, ya que las personas que se oponen a esta práctica alegan que es una forma de maltrato. Ahora bien, actualmente existen comités éticos que han desarrollado protocolos de protección animal. Los investigadores han abordado extensamente este tema y en cada una de sus investigaciones se adhieren rigurosamente a las normas de resguardo animal.

En resumen, probar drogas con animales tiene un conflicto ético ya que es inevitable el riesgo potencial que conlleva. Sin embargo, es una práctica que ha dejado nobles beneficios para las personas; ha permitido su desarrollo, aspirar a una vida más larga y en mejores condiciones.